Gracias a La Diputación de Badajoz, 1,032 alumnas de las escuelas Santa Clara de
Asís y Virgen de Suyapa, en Honduras, durante el año 2024 el proyecto llegó a 1,032 alumnas de entre 4 y 17 años, pertenecientes a dos
de los barrios más vulnerables de la capital hondureña. Fue un logro que no ocurrió
por casualidad: detrás hubo meses de visitas casa por casa y de conversaciones con
madres, abuelas y tías que creyeron —cada vez más— en el poder de la educación
para sus hijas.
Que la escolarización femenina superara en ambas escuelas a la masculina fue, sin
duda, uno de los mayores indicadores de éxito de este proyecto. En comunidades
donde aún persistían barreras culturales profundas que relegaban a la mujer al
entorno doméstico, esta cifra representó una pequeña revolución cotidiana.
Mucho más que clases: nutrición, salud y equidad de género.

La subvención de La Diputación de Badajoz fue destinada íntegramente a cubrir parte
del coste alimentario de las alumnas. Legumbres, arroz, patatas, productos de maíz,
pollo, verduras, frutas y lácteos se preparaban cada día en las cocinas de las escuelas
por madres de las propias alumnas, lo que también generó empleo local en las familias
más necesitadas.
Pero la comida fue mucho más que nutrición: fue, en definitiva, el hilo que unió educación, salud y
comunidad en un solo gesto diario.

Sin la ayuda de La Diputación de Badajoz no habría sido posible ofrecer la totalidad
del servicio que las alumnas recibieron en las escuelas, recordaron desde ACOES,
donde los carteles con el logo de La Diputación colgaron en aulas, corredores y
comedores como testimonio visible de una solidaridad que cruzó el Atlántico.



