Estos proyectos se crearon para poder garantizar el acceso a la educación a miles de niños y niñas que por su extrema pobreza y el lugar dónde viven no podían estudiar en las escuelas públicas de la ciudad. Están situados en dos colonias marginales de la capital: La Ramón Amaya Amador y La Nueva Capital.
Estos dos centros son privados, se selecciona a los estudiantes que tengan más necesidad. En estas escuelas se ofrece una enseñanza totalmente gratuita y que busca el desarrollo integral y promoción social de cada uno de los niños y niñas, basada en los principios y valores cognoscitivos y cristianos de justicia, respeto, dignidad, igualdad y amor al prójimo.
En los centros se provee a los estudiantes de todos los materiales que necesitan para garantizarles un proceso de aprendizaje de calidad y crecimiento integral. Además, dado el alto grado de desnutrición de muchos de los alumnos, se les ofrece un vaso de leche diario y hay un servicio de comedor para los que más lo necesitan.






