Se llama Nelson Alexander Villalta, pero todo el mundo le conoce por Necho. Ronda casi los 40, pero aún mira el mundo a través de los ojos de un niño por culpa de una epilepsia que nunca le ha dado tregua.
Es colaborador en el CCJ desde hace muchos años, y se enorgullece en decir que el trabajo que realiza en el proyecto de ancianos es muy importante, por eso es de los primeros en llegar y de los últimos en irse.

El mundo le resulta, en ocasiones complicado, pero lo compensa poniendo, en cada cosa que hace, todo el esfuerzo y cariño que lleva dentro.
Su sueño siempre ha sido ser carpintero, y que si su madre volvía algún día, se sintiese orgullosa de él. Pero en Honduras, los sueños raras veces se cumplen, y más, si la suerte lleva dándote la espalda toda la vida.
Después de muchos ataques, dolores y confusión, encontró su lugar en el Instituto de Educación Especial Juana Leclerc, donde comenzó a estudiar carpintería, y donde su sueño empezó a cumplirse.
Han pasado ya dos años, y acaba de regresar de Panamá, después de haber participado en las Olimpiadas Especiales Latinoamericanas como miembro de la selección de Honduras, y enseña su medalla con la sonrisa más grande del mundo.
Qué increíble es la vida…, aunque para sus compañeros de la Monterrey, para los ancianos a los que tanto cuida, y para todos los que tenemos la suerte de conocerle, siempre ha sido un número uno.




