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Huéneja, solidaridad de ida y vuelta

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El programa "Pueblo de Dios", de La 2 emitido el 25/11/2012, informó de las actividades que desarrolla la ONG ACOES HUÉNEJA para apoyar la obra del Padre Patricio en Honduras. Huéneja (Granada) es el pueblo de Patricio y allí su familia, amigos y vecinos colaboran con Honduras desde que le mandaron el primer contenedor en 1994 y ya van más de 40 los que han salido desde este pueblo.

Todo el año están realizando actividades y es que "toda la gente que llevan el sello de ACOES, algo les ha cambiado en su vida", como dice María José Martínez, y sobre todo lo más importante y que les motiva a seguir es lo que reciben ya que "desde Honduras nos están enseñando a vivir la vida de otra manera, donde lo material no es lo más importante".

Ana Osorio y Antonio Izquierdo son los encargados de la organización de los contenedores. Para Ana "una de las actividades que más nos ilusiona y nos motiva es el apadrinamiento; becar a niños para que puedan estudiar. Llevamos el control de más de 1200 apadrinados"

Para Puri "viajar a Honduras ha sido el viaje más bonito que he hecho en mi vida" y para Ana Barragán, que adoptó una niña de Honduras, "es lo mejor que me ha podido dar Dios".

Y es que Patricio es una persona "desprendida hasta no tener nunca necesidad de nada", como dice María, su madre.

Voluntarios que han estado en Honduras hablan de su experiencia

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     Leamos este artículo aparecido en el IDEAL de Granada del 13/11/2012 donde el grupo de voluntarios del Colegio Juan XXIII- Zaidín nos explican su experiencia en Honduras e invitan a compartirla con todos los quieran acercarse, el próximo viernes, al Colegio Mayor Universitario Cardenal Cisneros:

Mirar a la crisis con otros ojos

     No se elige la cuna, definitivamente, como tampoco la tumba. No se elige nacer en una realidad distinta, como tampoco se decide cuando hacer de otras realidades, algo propio. Quizás lo único que se elige es poder cambiar, o no, las historias de los pueblos que los pueblos no eligen. Hay sufrimientos permanentes y hay gente dispuesta a cambiarlos; hay vidas marcadas y marcas que duran una vida... Hay, en definitiva, opciones que se transforman en acciones y acciones que transforman vidas.
A nuestro alrededor se multiplican estos gestos y acciones basados en el compartir. No en vano, organizaciones como Cáritas reciben cada día más peticiones... y más donaciones. Pero sigue habiendo un escalón capaz de ahogar la esperanza cuando esta depende del lugar de nacimiento y la crisis parece querer asociarse al ADN y al pasaporte. Hasta podemos llegar a creer que aquélla no existe y que ésta tiene demasiados rostros, algunos tan crueles e invisibles. Por ello, incluso podemos sentirnos dichosos de significar un número, de pertenecer aunque sea como sujetos de rescate a esta situación que nos ha tocado vivir; y es que hay lugares en los que el ser humano ni siquiera cuenta para ser rescatado, para ser contabilizado entre los miserables: simplemente no es y no existe.
     Este verano un grupo de profesores del colegio Juan XXIII-Zaidín de Granada hemos podido constatar otra cara de la crisis, la que se extiende más allá de nuestras fronteras y desgarra la vida de tantos iguales, pero tan distintos. Tras diez años de colaborar desde la distancia, hemos querido ver cómo esa otra tierra hermana hace de sus diarios amaneceres lecciones de supervivencia y de su sentirse ignorada por el mundo un motivo para acoger la vida con las manos llenas
Hablamos de Honduras, un país lleno de buena gente, trabajadora, luchadora, capaz de levantarse ante huracanes, corrupciones, golpes de estado y multinacionales bananeras. Una tierra verde donde no se habla de rescate, sino de generosidad, no se menciona la deuda contraída sino el caudal de colaboración, y el esfuerzo sustituye a la usura; es un paisaje en el que la llamada a otro mundo posible se hace realidad diaria.
     Hablamos de un granadino como nosotros, de un pueblecito de la comarca de Guadix, Huéneja; hablamos de un hombre con alma de cura de pueblo y acciones de revolucionario, de revolucionario de la justicia y la igualdad de derechos. Este hombre se llama Patricio Larrosa, capaz de unir esfuerzos de toda España a través de la ONG ACOES, de la gran familia (como a él le gusta decir) que ayuda y colabora con el pueblo hondureño, un pueblo no tan diferente al nuestro, tan lejano pero tan cercano a la vez.
Escuelas, centros infantiles, becas de estudio, centros de integración social, clínicas, casas para estudiantes... cada pequeño proyecto un sueño, una vida nueva para una persona nueva. Cada hondureño tiene la dicha de poder acercarse a sus proyectos y optar por ellos como si fuese no la última, sino la única oportunidad de volver a sentirse hombres y mujeres de verdad. En todos ellos un espacio para la gratuidad y la generosidad, la que lleva tanta solidaridad a través de contenedores de alimentos, ropa, comida, material escolar enviados desde España y Canadá; la que devuelve tanto esfuerzo con constancia y dedicación de tanta gente que tuvo la mala suerte de vivir y morir con la crisis a cuestas, como una maldición traída por los conquistadores.
     Pequeñas personas que hacen pequeñas cosas en pequeños lugares, decía Eduardo Galeano, y de eso se trata: de cambiar sólo una vida, de mover una sola alma a la generosidad, de volver nuestra mirada desesperanzada ante la crisis a un gesto agradecido y dispuesto a la justicia. El próximo 30 de noviembre, a las 20 horas, en el salón de actos del Colegio Mayor Universitario Cardenal Cisneros, todos tendremos un oportunidad de participar de lo que parece un milagro en los tiempos que corren: estar dispuestos a compartir con los que no merecen, para algunos, ni el rescate... pero para tantos como para Patricio, dar la vida entera. Quizás consista únicamente en mirar a la crisis con otros ojos, o simplemente... con los ojos de otro.

No hay fronteras para la discapacidad

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El pasado lunes fue “uno de los días más importantes de Solman”, según relató emocionado su presidente Lucio García.

La ONG manchega recibió el Decálogo de la Discapacidad de manos de la Asociación Fuensanta por su labor en pro de la integración de las personas con discapacidad.

A principios de año Solman inició un proyecto llamado ‘Sinergias_01’ junto a la Asociación Fuensanta y la escuela de bellas artes Pedro Almodóvar de Ciudad Real. El objetivo era conseguir fondos para un proyecto de integración de niños con discapacidad en una comunidad de Honduras. Los alumnos de la escuela diseñan objetos inspirados en el arte lenca, los usuarios de Fuensanta los realizan y el dinero recaudado de la venta se destina al proyecto de Honduras. Lucio García resaltó que aunque no saben si es una gran cantidad, «el amor, cariño y dedicación puestos en esos trabajos significa que el corazón de los seres humanos se une estando en América o África y en Ciudad Real, y eso es muy hermoso». Meses de trabajo compartido demuestran que necesitamos la colaboración de todos para avanzar en el camino de la igualdad.

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En este enlace puedes escuchar el audio.


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